Las XXXVIII Jornadas Anuales de la Asociación Española de Terapia Gestalt, celebradas en Las Palmas de Gran Canaria bajo el lema “La revolución de la presencia: cocreando vínculos y redes”, han dejado una profunda huella en quienes participaron en esta edición. Más allá del programa formativo, los espacios de reflexión o las dinámicas vivenciales, las jornadas han sido valoradas como una experiencia de encuentro humano, participación y construcción colectiva.
El equipo organizador, encabezado por María Jesús Armas Acosta, directora del Instituto Canario de Psicoterapia, y Jessica García Rodríguez, miembro del equipo organizador, coincide en destacar que uno de los principales rasgos diferenciales respecto a otras ediciones ha sido “la complicidad y participación de asistentes y organizadores”, así como “la cercanía y el hilo conductor de los talleres”, elementos que favorecieron “la presencia y la cocreación de vínculos entre los participantes”.
Desde el inicio, las jornadas estuvieron diseñadas para propiciar espacios de conexión real. El lema no quedó reducido a una declaración conceptual, sino que atravesó toda la experiencia del encuentro. “Al inicio de cada día hemos realizado talleres con una parte corporal que favoreciera la presencia y la conexión entre los participantes”, explica el equipo organizador. A ello se sumaron espacios intermedios y cierres diarios pensados para integrar la experiencia, compartir resonancias y favorecer el encuentro entre las personas asistentes.
Unas jornadas vividas desde la experiencia
Desde el inicio, las jornadas estuvieron diseñadas para propiciar espacios de conexión real. El lema no quedó reducido a una declaración conceptual, sino que atravesó toda la experiencia del encuentro. “Al inicio de cada día hemos realizado talleres con una parte corporal que favoreciera la presencia y la conexión entre los participantes”, explica el equipo organizador. A ello se sumaron espacios intermedios y cierres diarios pensados para integrar la experiencia, compartir resonancias y favorecer el encuentro entre las personas asistentes.
La valoración global del desarrollo de las jornadas ha sido muy positiva. “Han sido dinámicas y participativas, fluidas y las hemos disfrutado mucho”, señalan desde la organización. Además, consideran que las expectativas iniciales se han cumplido ampliamente: “Queríamos que las personas se vincularan y generaran presencia entre sí, para tejer redes de participación en la asociación”.
El diseño del programa buscó precisamente equilibrar los espacios institucionales con experiencias vivenciales y momentos de convivencia informal. Uno de los principales retos organizativos fue “intercalar espacios informativos y de asamblea con presentación de trabajos, así como talleres vivenciales y espacios de ocio”. Una combinación que, lejos de fragmentar el encuentro, contribuyó a generar una experiencia más orgánica, cercana y participativa.
La presencia como eje transformador
La idea de “presencia”, eje central de esta edición, apareció constantemente en las reflexiones compartidas durante las jornadas. Desde la mirada gestáltica, la presencia se entiende no solo como estar físicamente, sino como una manera de habitar el encuentro desde la atención, la escucha y el vínculo.
En este sentido, desde la organización destacan que la Terapia Gestalt aporta hoy “acompañamiento humanizado, cercanía y una relación de ayuda basada en un apego seguro”. También subrayan la importancia de “respetar los tiempos de las personas para que puedan darse procesos de cambio”, así como favorecer “el afecto y la esperanza”.
Las dinámicas grupales desarrolladas durante los tres días permitieron encarnar esta filosofía de manera práctica. Los talleres de bienvenida facilitaron la integración y presentación de participantes. Durante el segundo día se abordaron temas de gran relevancia para la asociación y para el momento actual de la Gestalt, como la revista, la investigación, la ética, el trabajo social o el protocolo de abusos, junto a reflexiones sobre “el paso de la autosuficiencia a la interdependencia”.
El programa incluyó también actividades fuera del espacio formal de trabajo, como un paseo por el casco histórico de la ciudad y encuentros distendidos que reforzaron el sentimiento de comunidad. El último día estuvo especialmente marcado por la dimensión emocional y colectiva del cierre.
Reconocimiento, celebración y comunidad
Uno de los momentos más significativos fue la Asamblea, descrita por las organizadoras como “fluida y vivencial”. Durante ella tuvieron lugar espacios de reconocimiento a nuevos miembros titulares, miembros de honor y personas vinculadas al equipo del Instituto Canario de Psicoterapia y al voluntariado que hizo posible el encuentro.
La dimensión festiva también tuvo un papel importante como espacio de encuentro horizontal y espontáneo. El cóctel de clausura, planteado para favorecer el intercambio entre distintos grupos, y la posterior celebración en el Club Náutico permitieron cerrar las jornadas desde la alegría y la convivencia. “La Drag Queen gestáltica y la música dinamizaron a todo el grupo bailando y compartiendo. Fue un final divertido, con presencia y distendido”, recuerdan desde la organización.
Lejos de entender el ocio como algo separado del aprendizaje, el equipo organizador reivindica estos espacios como parte fundamental de la experiencia gestáltica. “Crear espacios en las jornadas de ocio, con talleres vivenciales que se intercalen con espacios de reflexión, es una forma llevadera de favorecer el encuentro y el aprendizaje mutuo”.
La Gestalt sale al encuentro de la sociedad
Uno de los aspectos más destacados de esta edición ha sido también su proyección externa. El pasado 29 de abril se celebraron las Jornadas Gestalt Externas en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, abiertas a estudiantes, profesorado y profesionales de diferentes ámbitos de ayuda y acompañamiento.
La convocatoria reunió a más de 160 personas de disciplinas como Psicología, Trabajo Social, Educación Social, Magisterio, Medicina o Enfermería, quienes participaron activamente en talleres y conferencias. Según explica la organización, “el feedback de los participantes ha sido muy bueno y muchas personas se han quedado con ganas de seguir aprendiendo y tener más experiencias con la Terapia Gestalt”.
Este acercamiento al ámbito universitario y social refuerza una de las líneas de trabajo que la AETG considera prioritarias para el futuro: ampliar la presencia de la Gestalt en distintos contextos profesionales y sociales, fortaleciendo al mismo tiempo las redes internas de participación y pertenencia.
Mirando al futuro
Las conclusiones que deja esta edición apuntan hacia la importancia de seguir generando espacios de encuentro vivo dentro de la comunidad gestáltica. “El encuentro enriquece. El aprendizaje se hace vivencial, en grupo, y se cocrea con la presencia, implicación y participación de las personas asistentes”, resumen desde la organización.
Entre las prioridades para los próximos años destacan la necesidad de “favorecer un nexo de unión participativo entre las personas socias”, así como impulsar espacios de formación, reflexión y experiencia que integren teoría y práctica y permitan a la asociación seguir creciendo y adaptándose a los desafíos actuales en ámbitos sanitarios, educativos, sociales, artísticos y comunitarios.
Quizá una de las frases que mejor resume el espíritu vivido en estas jornadas sea la reflexión final compartida por el equipo organizador: “La unión hace la fuerza y el todo es más que la suma de las partes”.Una idea profundamente gestáltica que, durante estos días en Gran Canaria, dejó de ser solo una teoría para convertirse en experiencia compartida.