Mi nombre es Carlos y nací en Málaga hace ya unos cuantos años. Desde que era pequeño me sentí bien conectándome con las personas, con esa parte más profunda mas allá de lo que aparentaban o mostraban. Tanto que, con el paso de los años, al final, decidí hacerme psicólogo. O más bien me di cuenta de que ya lo era.
Sin embargo, pronto me percaté de que es muy difícil comprender a otras personas cuando uno no se comprende a sí mismo. Un buen terapeuta o psicólogo es aquel que ha pasado por el rol de cliente y que se ha mirado (y se sigue mirando) sus cosas. Había mucho que mirar en ese trastero que yo tenía medio olvidado. Ponerme manos a la obra con él ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida y la base del bienestar que tanto me ha costado conquistar. Por otro lado, trabajar con personas es una responsabilidad muy grande y es muy fácil hacer daño sin darnos cuenta. Por eso, la calidad del trabajo terapéutico que hago se debe, en buena medida, al cuidado que me dedico a mí mismo. Terapias, supervisiones, talleres... todo ello forma parte de mi compromiso con esta profesión que he escogido que es, al mismo tiempo, la más difícil y la más bella.
En cuanto a mis conocimientos, soy graduado en Psicología y diplomado en Trabajo Social. Me formé durante 4 años en Arteterapia Gestalt y durante otros 3 años en Técnicas Gestálticas. También tengo formación en Sexualidad Somática, en Duelos y pérdidas y un máster en Malos Tratos y Violencia de Género. Durante muchos años he colaborado con Asociación Deméter por la Igualdad formando a profesionales en cómo el maltrato afecta a las niñas y a los niños y a su desarrollo y en apego y trauma, realizando talleres con mujeres víctimas de violencia de género y atendiendo a personas adultas que habían sufrido violencia de género en la infancia. Además, he acompañado una promoción de arteterapeutas gestálticos como observador en la escuela El Caminante y parte de una promoción de terapeutas gestálticos en la escuela Lamar.
Pero lo que de verdad me apasiona es el vínculo, la relación. Por eso tengo me estoy formando constantemente en Terapia Relacional Integrativa y en Trauma y Apego. La base de todo el trabajo terapéutico tiene que ver con una buena relación, con un buen acompañamiento. No importa lo buena que sea la técnica si no existe un profundo respeto por la persona y por esa relación que se crea en la terapia.
Hace unos años decidí crear mi propio espacio, un despacho en la zona de Segalerva-Capuchinos, en Málaga, en el que acompaño a personas que me permiten acercarme a ellas con sumo cuidado y respeto. También colaboro en Espacio Sanarte, un lugar en Alhaurín de la Torre. Y hago terapias online. Para mí es un privilegio y una alegría poder hacer mi trabajo y todos los días aprendo a ser mejor profesional, pero sobre todo aprendo a ser más honesto, más coherente y más libre, conmigo mismo y con las/os demás.
29014 Málaga ( Málaga )
España